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El presidente estuvo en la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos.

Santiago Peña

Es bien sabido que el crimen organizado es un cáncer que afecta a varios países juntos y para combatirlo, es necesario que los países se unan y trabajen codo a codo, es por eso que existe la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos.

Esta nucleación se reunió el día de hoy y de ella participó el presidente de la república, Santiago Peña, quien estuvo dando un discurso en la apertura destacando que la misma envía un mensaje simbólico contundente al crimen transnacional. «Nuestros países, nuestros territorios, ya no son espacios de debilidad para la delincuencia organizada», afirmó.

En su discurso, el presidente resaltó que la realización en la triple frontera de la reunión de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos y de Ministerios Públicos del Mercosur implica «un gran simbolismo» ya que la zona fue por mucho tiempo considerado sinónimo de criminalidad, delincuencia organizada y oscuridad.

«Hoy día, sin embargo, se han hecho grandes esfuerzos para que esta zona tenga otro rostro, otra imagen, otra realidad», dijo el presidente.

Destacó que el evento y la coordinación que existe entre los sistemas de justicia de los países vecinos constituye un poderoso mensaje simbólico a toda la comunidad internacional de que se está tomando en serio la lucha contra la criminalidad en esta zona.

 

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«Para el Paraguay es un honor y al mismo tiempo una alta responsabilidad ser sede de estos encuentros internacionales. Es un poderoso símbolo de confianza en nuestro país y lo aceptamos honrosamente. Mandemos hoy todos juntos un mensaje fuerte, poderoso, cargado de simbolismo. Nuestros países, nuestros territorios, ya no son espacios de debilidad para la delincuencia organizada», dijo el presidente.

Por su parte, el fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, sostuvo que estas reuniones conjuntas representan una oportunidad de proyectar acciones concretas que contribuyan a una justicia más eficaz, más integrada y más cercana a las necesidades de las sociedades.

«Sostenemos que la construcción de respuestas verdaderamente efectivas exige no solo voluntad política, sino también la institucionalización de mecanismos de coordinación, el fortalecimiento de capacidades operativas, y la adopción de estándares comunes que permiten una actuación armonizada entre nuestros sistemas de justicia», dijo.

Remarcó que «solo a través de un trabajo articulado, continuo y sustentado en la confianza recíproca, la corresponsabilidad y el intercambio oportuno de información estaremos en condiciones de enfrentar con solidez y eficacia los desafíos».