¿Qué nos está pasando?

Si nos ponemos a pensar en el orden natural de las cosas siempre nos lleva hacia adelante, la gente nace, crece, se reproduce y muere, eso mismo ocurre con las plantas, con los animales y con todo lo que conocemos, no solo con los seres vivos, también sucede con las cosas inanimadas. Llegan a su caducidad en cuanto a la utilidad y nos obliga a buscar objetos con mayores capacidades, o más funciones.
Pero, al parecer en nuestros medios de comunicación ese fenómeno se dio del revés, pues en lugar de evolucionar, tenemos una visible involución. Recuerdo que en mis inicios, muchas puertas me fueron cerradas debido a mi estilo sin filtro, muy chureril y de calle, pues yo contaba los chismes que los churefans me pasaban, sin filtro ni pudor.
Si bien eso me llevó a posicionarme a donde llegué hasta hoy en día, siempre entendí que era solo una fase y que siempre es necesario mejorar y, hoy por hoy, puedo sentarme en un programa de televisión a hablar civilizadamente, de cosas picantes, pero sin necesidad de hablar explícitamente de cosas que no se pueden compartir en televisión abierta.
No quiero satanizar el streaming, pero me parece que la gente no comprende un detalle. En el deseo inmenso de captar la atención de la gente que vive en las redes y ya no prende la tele, los canales adoptaron el formato streaming llevando a gente que escupió el Tik Tok para conducir estos espacios, pero, del detalle del que se olvidaron es que por más de que hagan streaming, sigue siendo tele pues se transmite en televisión abierta, en horario de protección al menor y, por ende, el lenguaje debe ser regulado.
He visto programas lamentables en donde un sujeto que se hizo viral por exponer fajos de dinero e insultar a los pobres admitió públicamente, en horario de protección al menor que tuvo relaciones sexuales con una persona trans y ni siquiera lo dijo elegantemente, sino que se lanzó de la forma más guasa posible. También hay otro canal que empieza con D, que expone la decadencia total, pues hizo un rejunte de gente que no tiene siquiera un criterio propio para hablar de la vida de la gente y, nuevamente, lo hacen sin ningún tipo de pudor, como si fuera tierra de nadie y hablar de sexo y de fluidos y olores corporales fuera lo más agradable del mundo. ¿Dónde quedó el respeto?
O tienen invitados donde gritan sin parar, descontroladamente, se insultan y nadie hace nada. Me dirán, en la tv también tuvimos peleas descontroladas como la de Ruth Alcaraz, Fabi Martínez, Larissa y otras residentas de nuestra farándula; sí, las tuvimos, pero siempre había un productor o el propio conductor que intervenía y luego se pedía disculpas a la teleaudiencia por el bochorno.
Pero eso hoy en día ya no sucede, lo que denota que lo hacen a propósito, buscando generar rating con lo más bajo que nos dio las redes sociales.
No quiero que digan que soy un mojigato, pero quiero que entiendan que todo tiene su lugar, se supone que llegar a la tele uno tiene que comportarse y dar una imagen aceptable, sobre todo, si se está frente a cámaras en el horario que la propia ley estableció como de protección al menor, donde se supone, no debemos hablar de sexo, drogas, alcohol y juegos de azar.
Les invito a reflexionar un poco sobre el tipo de público que estamos formando pues así como vamos, estamos pariendo una generación de maleducados que carecen de un total respeto hacia la gente.





