Espacio Publicitario

La actriz estuvo en el sillón de Modo Chure.

Clara Franco

Uno de los grupos de humoristas que sin lugar a duda sentó un precedente en nuestro país es el Telecomio, integrado por Gustavo Cabañas, Walter Evers, Paola Peralta, Maricha Olitte y por supuesto, Clara Franco. Ese grupo, se acabó desintegrando cuando pasaron a canal Trece y ahí empezaron los rumores. Se inventaron miles de mitos urbanos en torno a Clara Franco y a Paola Peralta y todo eso, debido a que Clara no acompañó al grupo en el cambio de canal.

Nadie sabía qué pasó con Clara y eso dio pie a que los chismosos inventen de todo, desde romances fallidos hasta polvos mágicos. Pero, nosotros tuvimos la oportunidad de ir a la fuente como buenos comunicadores que somos. En el último programa de Modo Chure, estuvo en nuestro sillón la icónica Clara Franco y por supuesto, le consultamos sobre este mito urbano.

Clara no dudó en responder y explicó qué fue lo que sucedió en aquel entonces.

“Muchas cosas dijeron, con Paola lo único que quiero y digo siempre, Paola es una persona buenísima y super solidaria, en uno de los momentos más difíciles de mi vida ella estuvo ahí apoyándome, nosotros éramos como una gran familia. Yo cuando me casé, colapsé, me fui del país, me fui porque no quería irme del canal, preferí irme afuera, descansar mi mente, estuve 6, 7 meses por ahí en el exterior, que nadie sabía y ahí se dijeron muchas cosas, porque ellos se habían ido al Trece y como yo me fui, desaparecí, no contestaba mails, solo mi familia sabía”, reveló.

Así también ella admitió que se equivocó con Paola ya que supuso que fue la ex vedette quien difundió esa seguidilla de rumores.

“Dijeron de todo, el precio de la fama. Yo me equivoqué con Paola, creí que fue ella la que dijo cosas de mí, indignaciones por chismes”, destacó.

O sea que esta no es otra historia en donde ustedes, los chismosos, causaron estragos y los protagonistas, en este caso, Clara y Paola, no tuvieron el coraje, quizás, de convocarse una a la otra y sentarse cara a cara para un ida y vuelta conciliador. Vieron que muchas veces hacer ese tipo de cosas es necesario para no quedarse con la espinita sembrada por otros ñañalos que, lo único que buscan es esparcir veneno sin importarles el daño que pueden causar.